Luis Zambrano:ingenio popular

Nacido en 1900 en Mariño, entre Tovar y Bailadores, en Mérida. Desarrolló más de 50 inventos, entre ellos máquinas que pelaban frutas y verduras, que secaban café, tornos y taladros

En la década de los cincuenta la electricidad era aún algo remoto para pueblos y haciendas en la cordillera andina, pero la iniciativa y el ingenio de un inventor merideño ayudaría a iluminar a decenas de ellos. Luis Zambrano comenzó en esa época a instalar una serie de turbinas hidroeléctricas que suministrarían energía a varias comunidades, mucho antes de que los organismos oficiales se ocuparan de hacerlo.
Nacido en 1900 en Mariño, entre Tovar y Bailadores, en Mérida, Zambrano se convirtió en el prototipo del innovador “popular”, una categoría en la que se suele ubicar a quienes desarrollan soluciones tecnológicas creativas fuera de recintos académicos o instituciones formales. Autodidacta, desde muy pequeño mostró una enorme curiosidad y aptitudes para la invención, cuenta un perfil sobre el personaje escrito por Eduardo Planchart.
Desarrolló más de 50 inventos, entre ellos máquinas que pelaban frutas y verduras, que secaban café, tornos y taladros. La Universidad de los Andes le otorgó un doctorado honoris causa en 1984 y el Ministerio de Ciencia creó con su nombre el Premio Nacional a la Inventiva Popular, que reconoce innovaciones que solucionen problemas de las comunidades o de la industria.
El más famoso de los artefactos del inventor fallecido en 1990 fue el motor turbozam, de 200 caballos de fuerza, que ensambló con menos de 25 piezas de desecho, característica que era coherente con su forma de pensar, pues afirmaba que la palabra chatarra —junto con la palabra política— debía salir del diccionario: “Porque la palabra política es útil a los puros políticos y la palabra chatarra no existe porque no hay chatarra, lo que hay es negligencia”.