El ascenso de los robots

Hoy en día se habla de la Cuarta Revolución que incluye las nanotecnologías, neurotecnologías, robots, inteligencia artificial, biotecnología, sistemas de almacenamiento de energía, drones e impresoras 3D, es decir, nuevos sistemas que combinan la maquinaria física con procesos digitales capaces de decidir y de cooperar. En esta categoría entran los robots: entidades virtuales o mecánicas que se utilizan para la realización de trabajos automáticos y son controlados por medio de computadoras.
En Venezuela son pocas las universidades que ofrecen estudios en esta área, al igual que hay poca formación doctoral en ella. No obstante, en el 2011 la Universidad de Los Andes creó Averod, la Asociación Venezolana de Robótica y Domótica, en el marco de Ulabots 2011, la primera competencia nacional de robótica. En esta competencia participan otras universidades que incluyen la robótica en su pensum: la Universidad Simón Bolívar, Universidad Católica Andrés Bello, la Universidad Nacional Experimental de Guayana, etcétera.
También, el país fue el primero en Sudamérica en contar con cirugía robótica. El primer robot Da Vinci fue instalado en el Hospital de Clínicas Caracas en 2006. Este robot es un sistema quirúrgico diseñado y fabricado por Intuitive Surgical para ofrecer una opción que no requiriera una cirugía invasiva en procedimientos quirúrgicos complejos. Además, el médico Ariel Kaufman -egresado de la UCV- inició las primeras intervenciones robóticas en Latinoamérica con una prostatectomía radical (extirpación de la glándula prostática).
Desde el 2009, el Instituto Médico La Floresta también cuenta con este robot. La Unidad de Cirugía Robótica, Dr. Oswaldo Karam I practica cirugías para tratar el cáncer de próstata con este método. Además, se realizan otras intervenciones de cirugía general y oncológica, nefrología y transplantes renales. El uso del Da Vinci permite que el médico tenga una visión magnificada y tridimensional del área a tratar. Además, el software de la máquina hace que los brazos ejecutores del robot eliminen el temblor de la mano humana, lo cual garantiza la presición de los movimientos.