La indeleble huella femenina

La incorporación de mujeres a las carreras científicas en Venezuela comenzó tempranamente aunque su crecimiento fue lento. Hoy hay mayor equilibrio en carreras que antes eran de dominio masculino, pero aún deben conquistarse espacios de poder

A quienes piensan que la incorporación de las mujeres venezolanas a la actividad científica fue tardía, la científica Liliana López, integrante de la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales, está dispuesta a desengañarlos. “Ya desde los años treinta encontramos a mujeres como estudiantes de carreras que solían creerse que estaban reservadas para hombres”, dice.
La historia de las pioneras se remonta a finales del siglo XIX, cuando ocurre la graduación, con título de agrimensoras, en la Universidad Central de Venezuela, de las hermanas Adriana, Delfina y Dolores Duarte.
La investigación de Carlos Caputo, Domingo Vargas y Jaime Requena, titulada Género en la ciencia venezolana: desvanecimiento de la brecha, reseña que ya en 1915 había autoras de trabajos científicos. Ese año Trina Olavarría publicó en la Gaceta Médica de Caracas un estudio psiquiátrico sobre Simón Bolívar. Sin embargo, hubo que esperar hasta 1939 para que esa misma publicación insertara una segunda investigación firmada por una mujer, en este caso Virginia Pereira, coautora de un texto sobre la leptospira icterohemorrágica.
Otras pioneras que siguieron carreras de índole científica fueron María de Jesús Lión, graduada como dentista en 1904; María Fernández Bawden, primera farmacéutica, que obtuvo su título en 1924, y Sara Bendahan, que ese mismo año rompió moldes al inscribirse en estudios de Medicina, aunque al final la primera mujer en convertirse en médica en el país fue Lya Imber, en 1936.
Pese a los logros, la presencia femenina siguió siendo rara, al menos durante la primera mitad del siglo XX, ya que entre 1900 y 1958 hubo en la UCV solo 97 graduadas, 3,9% del total, señala una revisión del investigador Idelfonso Leal. No todas ejercían luego su profesión, precisamente por las barreras impuestas por el género que, en general, las hacía optar por dedicarse a su familia, explica López.
Avances y desequilibrios
El libro digital Mujeres en ciencia: Venezuela. Sus historias inspiradoras, compilado por López y por María Antonieta Ranaudo, hace un recorrido por los avances femeninos en este campo durante el último siglo y, mediante perfiles biográficos y entrevistas, muestra algunas de las vivencias de las venezolanas que han transitado con éxito el camino de la ciencia. López señala que muchas de estas científicas expresan que nunca se sintieron relegadas o discriminadas en los ambientes académicos por razones de género. “Sin embargo, sigue habiendo desequilibrios en el desempeño de puestos de responsabilidad en los claustros universitarios o en asociaciones científicas”, añade. En la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales, por ejemplo, hubo que esperar hasta 2006 para que hubiera una mujer incorporada como individuo de número: Gioconda San Blas, quien luego se convirtió también, en 2015, en la primera presidenta de la centenaria organización.
Otro análisis de Caputo, Requena y Vargas llama la atención sobre la presencia masiva de mujeres en carreras vinculadas como la biomedicina, como psicología, bioanálisis, farmacia y odontología, donde hay 80% de graduadas en comparación con disciplinas como física y matemáticas, donde solo 36% de quienes obtienen el título son de sexo femenino. Aún menos lo logran en algunas ramas de la ingeniería, como la electrónica o la de materiales. “Hay una tendencia a un mayor número de mujeres graduadas en áreas biomédicas en carreras de pregrado, pero en posgrado es mayoritaria la presencia femenina en las ciencias básicas”, puntualiza López.