Las huérfanas de la educación

El déficit de profesores en materias científicas ha sido un problema crónico que afecta al sistema educativo y cuya solución requiere, en lugar de medidas coyunturales, una política del Estado orientada hacia la formación del talento, afirman expertos

El déficit de profesores en la educación básica venezolana no es un asunto nuevo, pues ha sido una preocupación constante desde hace varios años. Las raíces del problema incluyen los bajos salarios de los maestros, que además se ven afectados por una deficiente seguridad social. El cuadro alimenta un círculo vicioso, pues los aspirantes a ingresar a la carrera docente también arrastran fallas que es necesario subsanar.
En 2014 la Consulta Nacional por la Calidad Educativa del Ministerio del Poder Popular para la Educación calculó que se requería formar 1.700 educadores para poder llenar las vacantes que había en las escuelas y liceos, de los cuales 451 debían ser de matemática y 618 de ciencias.La ausencia de estos profesionales ha traído distorsiones, como los casos de estudiantes que se gradúan de bachillerato con materias —generalmente científicas— exoneradas.
A finales del año pasado el gobierno presentó una reforma del currículo de educación media, en el que desaparecían las materias Física, Química y Matemáticas, y se integraban en un área que se denominaba, de forma genérica, Ciencias Naturales.Hubo fuertes críticas al intento de cambio, que fue paralizado en enero, puesto que se cuestionó su improvisación y se le acusó de ser un intento de poner parches al déficit de educadores en áreas científicas, que en realidad es un problema de vieja data que ha sido desatendido.
La coordinadora del Observatorio Educativo de Venezuela, Olga Ramos, señala que este déficit comenzó a ser notorio desde los años noventa y que los gobiernos sucesivos no han tomado las medidas necesarias para atajarlo. En este punto coincide con el coordinador de posgrado de Educación de la Universidad Central de Venezuela, Tulio Ramírez, quien añadió que la crisis se ha hecho más evidente desde 2007, cuando los salarios de estos profesionales perdieron la carrera contra la inflación.
Lasustitución de un educador es complicada, aún más cuando no hay interés por entrar en ese campo laboral: “Hay universidades, como la Católica Andrés Bello, que se vieron obligadas a cerrar menciones de la Escuela de Educación por falta de estudiantes. En el Pedagógico de Caracas, el año pasado en Matemática nada más egresaron dos estudiantes, en Biología 10 y en Física otros 10”, expresó Ramírez.
Sin respuesta
Desde el gobierno se han planteado una serie de iniciativas para afrontar el déficit. Una de estas propuestas fue la Micromisión Simón Rodríguez que estuvo orientada hacia la formación de docentes, pero no tuvo el impacto esperado, y otra fue el intento de reforma curricular rechazado por académicos y expertos. Ramos señala, sin embargo, que el currículo académico de bachillerato sí es un problema, dado que el actual data de 1969. “Lo que los muchachos están aprendiendo es insuficiente para el mundo de hoy, de acuerdo con cómo ha evolucionado el sistema educativo y la dinámica de los conocimientos a escala mundial”.
El 10 de agosto el Ministerio de Educación anunció que los aspirantes al Plan Chamba Juvenil —un plan de primer empleo presentado por el gobierno— serían incorporados a la Micromisión Simón Rodríguez para integrarlos como educadores a escuelas y liceos.
Ramos tilda esta nueva medida de irresponsable: “Se van a formar en doce semanas, de las cuales las primeras cinco van a ser de aprendizaje y luego van a ir a un aula para enseñar en un liceocon un mecanismo que se supone que va a ser de compartir la formación y el ejercicio laboral. Son jóvenes sin formación docente y sin el ejercicio suficiente, ¿cómo van a salir esos alumnos?”.
Ramírez señaló que para cambiar la situación, el gobierno debe priorizar la educación como una política de Estado orientada hacia el desarrollo de talento humano y no como una plataforma ideológica.
Un problema adicional es la emigración que ha afectado también al sector educativo, en todos los niveles, pero especialmente en el universitario. “Los profesores jóvenes se quieren ir: “De seguir así la tendencia, ¿cuál será la situación dentro de 5 o 10 años cuando los pocos profesores que están en esa área se jubilen?”.A futuro, considera, debería implementarse una política de repatriación de los profesionales que están en el exterior que ayude a compensar el déficit.