Peligros del Arco Minero

El decreto presidencial que, el 24 de febrero de 2016, que ordenó la explotación intensiva en busca de oro, diamante, bauxita, coltán, hierro, cobre, caolín, dolomita y tierras raras en una zona que comprende 111.843,70 kilómetros cuadrados al sur del Orinoco, se convirtió en un motivo de quejas amargas para la comunidad científica y ambiental venezolana.
“Esos recursos, para muy mala suerte del país, están en áreas de muy alta riqueza en biodiversidad. Todo el oro del mundo no va a restituir el bosque”, advierte Antonio Machado-Allison, directivo de la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales.
El experto señala que el bosque amazónico se erige sobre suelos muy frágiles, cuyos nutrientes dependen de una asociación entre plantas y microrganismos conocida como micorriza. La restitución de esa capa vegetal, en caso de que sea arrasada, no es posible.
Jon Paul Rodríguez, investigador del IVIC y directivo de la Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza, añade que el gobierno no ha suministrado aún datos sobre las consecuencias ambientales y sociales que tendrá el Arco Minero.
“No hay evidencia de que este tipo de actividad a grandísima escala geográfica no tenga impacto, y lo que encontramos es que los costos que luego tienen que pagar las comunidades locales son tan altos que ponen en duda que esas operaciones hayan sido exitosas”, advierte.